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4. La eugenesia en los Estados Unidos

“Lo mejor para todos es que la sociedad impida que continúe la especie de los manifiestamente incapaces, en vez de tener que ejecutar a un degenerado, o un hijo del delito, o dejarlo que muera de inanición por su idiotez” Juez en la Corte Suprema de los Estados Unidos 1926

Estados Unidos fue uno de los países donde de forma más rápida e intensa se desarrolló y cobró fuerza el eugenismo. Desde las leyes de esterilización forzosa empezadas a aplicar a principios del siglo XX, hasta las leyes de cupos para restringir la inmigración en los años veinte, esta doctrina tuvo una presencia importante en las ideas de las élites económicas y políticas, y se tradujo a menudo en políticas efectivas.
Este país fue pionero en el desarrollo de estas políticas, y fueron sus modelos los que se exportaron a buena parte del mundo, como en tantos otros temas. En particular sus leyes de esterilización eugenésica sirvieron de modelo a las de la Alemania nazi.

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4.1. Las esterilizaciones forzadas: La historia de Lynchburg

Virginia fue uno de los estados pioneros en la aplicación de esterilizaciones eugenésicas. Allí se creó la Colonia Lynchburg para Epilépticos y Débiles Mentales, del estado de Virginia, en la que desde 1927 y hasta 1972 se esterilizó a unos 8.000 niños y jóvenes al amparo de una ley eugenésica. Lynchburg no es una anécdota, sino un elemento más de un mecanismo general y prácticamente universal de afianzamiento del estado nacional y de su control y dominio por parte de ciertos sectores sociales.
En 1931 treinta estados de los EE.UU. ya tenían leyes de esterilización obligatoria.
El Estado de Indiana aprobó la primera ley en 1907. Esta esterilización se podía aplicar a los que fueran considerados locos o imbéciles, o subnormales con la recomendación de una comisión de expertos.
En 1926 la Corte Suprema estadounidense aprobó una ley de esterilización. El borrador de dicha ley había sido elaborado por un equipo de prestigiosos biólogos, e incluía a ciegos, sordos, deformes, alcohólicos, tuberculosos, sifilíticos, leprosos, criminales, idiotas, pobres y personas isn domicilio fijo. En cuanto al objetivo perseguido, el proyecto legal lo enunciaba sin ambages: “preservar la pureza de la raza blanca”.
Hace setenta años, John Scopes enseñó evolución utilizando un libro titulado A Civic Biology, de G. W. Hunter, que contenía el tristemente famoso caso de Jukes y Kallikaks. Bajo el título de Parasitism and Its Cost to Societyóthe Remedy (El parasitismo social y su coste para la sociedad, la solución), dice:

"Cientos de familias como las que hemos descrito más arriba existen hoy en día, extendiendo enfermedades, inmoralidad y crimen a todas partes de este país. El coste para la sociedad de estas familias es muy severo. De la misma manera que ciertos animales y plantas se hacen parásitos de otras plantas y animales, estas familias se han convertido en parásitos de la sociedad. No solamente son dañinas para los demás corrompiendo, robando o extendiendo enfermedades, sino que en realidad son protegidas y cuidadas por el estado con dinero de todos. Las casas para pobres y asilos existen principalmente para ellos. Son auténticos parásitos. Si esta gente fuesen animales inferiores, seguramente se les mataría para impedir que se extendiesen. La humanidad no permitirá esto, pero tenemos la solución de separar los sexos en los asilos u otros sitios y prevenir de varias maneras el matrimonio entre ellos y las posibilidades de perpetuar esta raza tan baja y degenerada". G.W.Hunter

EL TRISTE CASO BUCK

En 1927, un caso que llegó a la Corte Suprema escandalizaría a EE.UU. años después. Carrie Buck, una joven de 17 años, se negaba a ser esterilizada. Pese a haberse presentado ante la corte argumentando con juicio, según ciertos testigos, la joven perdió el caso y su esterilización fue ordenada por «tener la mitad de la edad mental de su cuerpo». Esta resolución estuvo basada en informes de médicos que nunca conocieron a la joven; su historia se convirtió en el emblema de las injusticias de la eugenesia.
MÉDICOS ESTADOUNIDENSES ESTERILIZARON A UNOS 62.000 «INDESEABLES»

Pocos creían que EEUU fue precisamente un precursor de la «limpieza étnica»
Los americanos se adelantaron a los nazis. La esterilización en masa de los indeseables (deficientes mentales, minusválidos, criminales, alcohólicos, etc.) comenzó en 1907 y se extendió con todas las de la ley por 30 estados. Antes de que Hitler llevara a la práctica su macabro proceso de selección humana, unos 40.000 ciudadanos de segunda fila habían sido ya víctimas de la eugenesia en Estados Unidos. Los biólogos llegaron incluso a defender la pureza de la estirpe norteamericana frente a la invasión de razas inferiores provenientes del sur y del este de Europa. El demoledor informe sobre la eugenesia en Estados Unidos aparece en el reciente número de Annals of Internal Medicine. Hasta ahora, se tenía una idea más o menos vaga de las esterilizaciones en Norteamérica. Se sabía que el darwinismo social vivió sus momentos de máximo auge en los años 30, que sobrevivió a los horrores de la era nazi y que se cobró, seguramente, más de 60.000 víctimas hasta principios de los años 70.
Lo que pocos sospechaban es que Estados Unidos fue precisamente un precursor de la limpieza étnica. La primera ley que consiente la esterilización de los socialmente indeseables se remonta a 1907, en el estado de Indiana. La mecha de la eugenesia se propaga rápidamente y en 1944 se aplica ya en 30 estados.
Las esterilizaciones se practican en decenas de cárceles y de centros psiquiátricos. En algunos estados del sur, los médicos acceden incluso a hacer lo propio con los pacientes negros. Antes de la II Guerra Mundial, la cifra oficial de esterilizaciones legales supera las 40.000.
Pese a las protestas sociales y religiosas de la época, la opinión que se impone -en un dramático paralelismo con lo que hoy ocurre con la pena de muerte- es la que se escucha en boca del juez Oliver Wendell, miembro del Tribunal Supremo: «En vez de ejecutar a los degenerados o de dejarles que mueran por su propia imbecilidad, es mejor que la sociedad pueda evitar a tiempo que los manifiestamente inútiles tengan descendencia».
Jueces, políticos y científicos están convencidos de que ha llegado el momento de cortar de cuajo problemas hereditarios como el crimen, la debilidad mental, la decadencia moral, el alcoholismo y las enfermedades venéreas. En aras del progreso económico, sostienen, la sociedad no puede seguir arrastrando el lastre de los hombres inferiores.
Durante la II Guerra Mundial, la clase médica norteamericana cambia de rumbo. Aun así, entre mediados de los 40 y 1963 se contabilizan 22.000 nuevos casos. Las protestas de la Iglesia Católica y la labor de científicos como Barry Mehler, el primero en desenmascarar a sus colegas, son decisivas para poner fin a más de medio siglo de eugenesia. En 1982, no obstante, el 48% de los norteamericanos se pronuncia a favor de la esterilización de los enfermos mentales.

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4.2. La eliminación de los "defectuosos"

¿Qué clase de niño eres? Decía el cartel que, en los años 20, lucía en algunas escuelas estadounidenses. Más abajo, esta campaña, que incitaba a hacer deporte, decía: “Los niños reciben sus cualidades por la herencia. Si van a ser fuertes y grandiosos, deben tener buenos genes”

A principios del siglo XX, EE.UU. estaba en medio de un gran cambio demográfico con grandes olas de inmigrantes que llegaban de Europa. Ciertos sectores sociales sintieron que se trataba de una invasión bárbara y el biólogo Charles Davenport (haciéndose eco de las teorías sobre el control de la natalidad y la búsqueda de una raza superior del estadista Francis Galton y la enfermera Margaret Sanger) se ofreció a confirmar con pruebas científicas la idiotez, pereza y criminalidad hereditarias de las clases inferiores. Su metodología consistía en tests de inteligencia hechos con preguntas tendenciosas (cuestiones históricas de tiempos remotos o nombres de pila de personajes famosos en pueblos pequeños). Con esas pruebas, aseguró que el 70 por ciento de los nuevos inmigrantes eran tontos.
En 1880, el doctor B.W Richardson patentó en Inglaterra una “Cámara letal para la extinción indolora de animales”, especialmente usada para perros y gatos. El agente mortífero era un ácido gaseoso pariente del gas que después se utilizaría en las cámaras de Auschwitz. Tras emplearse en 1884 con animales, en ciertos círculos se llegó a hablar de que podía usarse para que la sociedad se librara de los criminales y los idiotas. El eugenista A.P.Tredgold explicó que “sería un procedimiento económico e indoloro”.
Pero el uso de cámaras letales para humanos nunca se consideró en serio en Gran Bretaña. Sin embargo, cuando esas ideas cruzaron el Atlántico, tocaron tierra en algunos círculos estadounidenses con una variación: ya no se trataba de potenciar a los inferiores, sino de permitir sólo la mezcla de los superiores.
Con fondos de la Fundación Rockefeller y del instituto Carnegie, el biólogo Charles Davenport reunió a un grupo de científicos dispuestos a validar la teoría de la eugenesia negativa, donde el Estado no debía permitir procrear a los inferiores. Para Davenport y sus investigadores, los seres inferiores eran personas con disfunciones congénitas y genéticas que podían ir desde la ceguera hasta el alcoholismo, pasando por la inmoralidad sexual hasta la pobreza. Aunque Davenport no estaba de acuerdo con las cámaras letales para humanos, sostenía que las personas “defectuosas” debían tener permiso para morir y que las intervenciones quirúrgicas no debían usarse para prolongar la vida de los “poco aptos”.
Su campaña hizo mella en algunos gobiernos estatales que legalizaron la esterilización involuntaria. Davenport usó los fondos para crear lo que llamó la Estación para la Evolución Experimental en 1904 y, en 1910, la ERO: Oficina de Archivos Eugenésicos en Long Island. Allí, los investigadores identificaban a individuos “defectuosos” y los médicos, sin permiso legal aún, comenzaron a castrar y esterilizar a los “débiles”. Lo siguiente fue la búsqueda de legislaciones para permitir la esterilización y otras políticas que iban desde la prohibición de casarse a las personas ciegas hasta la sanción de los matrimonios interraciales que querían procrear. Los editores de la revista de medicina New England Journal of Medicine se expresaron de la siguiente manera en 1934: “Alemania es quizás la nación más progresista a la hora de limitar la fecundidad de los incapacitados.
Apoyado económicamente por la Fundación Rockefeller y el instituto Carnegie, en 1910 Davenport fundó la Oficina de Archivos Eugenésicos (Eugenics Record Office, ERO), que se ocupó de recoger información sobre los pedigrís de distintas familias, para finalmente demostrar que sí, que los rasgos nobles y los defectuosos se transmitían de generación en generación, tras lo cual varios eugenistas empezaron a elaborar soluciones tales como la esterilización, la segregación racial o las restricciones a la inmigración.
Gracias a los informes de Harry Laughlin, colega de Davenport, que concluían que los genes americanos estaban siendo contaminados por una creciente masa de inmigrantes intelectual o moralmente reprobables, en 1924 se aprobó en USA el Acta de Restricción a la Inmigración, con la frase del presidente Coolidge “América seguirá siendo americana” por bandera, y se limitó el número de inmigrantes que entraban al país hasta el año 1965 en que se anuló la ley.

“El principio nazi de la superioridad nórdica fue instalado por primera vez en Long Island. Miles de estadounidenses fueron forzados a la esterilización, internados sin causas en instituciones de salud mental, se les prohibía casarse y a veces se disolvían sus matrimonios por orden de la burocracia estatal. Todo en nombre de una raza superior”. Edwin Black

La Sociedad Estadounidense de Eugenesia mantuvo su apoyo al programa de Hitler hasta que la Institución Carnegie lo retiró en 1944 cuando ya estaba claro que lo que Alemania había creado era lo que en Nuremberg llamaron “crímenes contra la humanidad y genocidio”.

Charles H. Davenport, un biólogo americano, empezó a usar las teorías de Mendel que explicaban de manera bastante fiable la herencia del color de ojos, por ejemplo, para aplicarlas a los principios eugenésicos, tratando de justificar de la misma manera la transferencia hereditaria de aspectos como la inteligencia o, en su caso, la vagancia, el alcoholismo o la criminalidad. Apoyado economicamente por la Fundación Rockefeller (que saldrá más veces a lo largo de este artículo) y el instituto Carnegie, en 1910 fundó la Oficina de Archivos Eugenésicos (Eugenics Record Office, ERO), que se ocupó de recoger información sobre los pedigríes de distintas familias, para finalmente demostrar que sí, que los rasgos nobles y los defectuosos se transmitían de generación en generación, tras lo cual varios eugenetistas empezaron a elaborar soluciones tales como la esterilización, la segregación racial o (y aqui llegamos al principal problema del que antes hablábamos) las restricciones a la inmigración. Claro que más tarde se supo que los métodos de investigación y análisis fueron un poco tendenciosos y poco fiables, ya que no es lo mismo hablar del color de ojos o del pelo que de la inteligencia o de la "criminalidad" de una persona, y si a eso sumamos que la información se obtenía a veces de segunda mano o de oídas, que los tests de inteligencia contenían preguntas sobre historia local a las que un inmigrante no tenía ninguna posibilidad de responder, y por último la situación social de la época, pues acabamos obteniendo un informe como el que entregó el psicólogo Henry H. Goddard, con unos resultados un poco escandalosos: el 83% de los Judíos, el 80% de los Húngaros, el 79% de los Italianos y el 87% de los Rusos encuestados eran "débiles mentales".

Todo esto era debido a que a principios del siglo XX llegaban enormes cantidades de inmigrantes europeos a Norteamérica y la eugenesia supuso una excusa perfecta (y "científica") para frenar esta "invasión bárbara", argumentando que la pureza genética nacional se debía mantener alejada de las razas inferiores, principalmente de los que venían del sur y del este de Europa. Gracias a los informes de Harry Laughlin, colega de Davenport, que concluían que los genes americanos estaban siendo contaminados por una creciente masa de inmigrantes intelectual o moralmente reprobables, en 1924 se aprobó en USA el Acta de Restricción a la Inmigración, con la frase del presidente Coolidge "América seguirá siendo americana" por bandera, y se limitó el número de inmigrantes que entraban al país hasta el año 1965 en que se anuló la ley.

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4.3. Los "defectuosos"

Desde el siglo XVIII hasta la primera mitad del siglo XX, como era el caso en muchos países, la mayoría de las personas con discapacidad en Estados Unidos, o morían prematuramente por falta de tratamiento médico o eran enviados a asilos o instituciones o eran escondidos en sus casas. Las niñas y niños sordos o ciegos que se creía que eran muy inteligentes los enviaban a escuelas e internados especiales lejos de su ciudad natal. Casi todos los estados, hasta 1990, tenían leyes que prohibían o desalentaban fuertemente la inclusión de las personas con discapacidad en la vida pública. En su artículo “Una historia pequeña que vale la pena conocer” (A Little History Worth Knowing, www.acils.com/acil/histknow.html), Timothy Cook cita ejemplos de las palabras y expresiones que existían en las leyes de los estados al referirse a las personas con discapacidad:

“La legislación de Alabama afirmaba que las personas con discapacidad eran: 'una amenaza para la felicidad... de la comunidad.' Había una ley en Texas que ordenaba la segregación de la gente con discapacidad para aliviar a la sociedad de la 'pesada carga económica y las pérdidas morales provenientes de la existencia de estas desafortunadas personas.' En Pennsylvania, las personas con discapacidad eran oficialmente denominadas 'seres antisociales.' En Washington, eran descritas como 'no aptos para estar en la compañía de otras niñas y niños'. En Vermont, se afirmó que 'eran una plaga de la humanidad'. En Wisconsin, se sostuvo que eran un 'peligro para la raza'. En el estado de Kansas, 'una tragedia, tanto para sí mismos como para el público.”
“En Indiana, se requería que fuéran 'segregados del mundo.' Se dice que un informe gubernamental de Utah afirmaba que un 'defecto lesiona a nuestra ciudadanía mil veces más que cualquier plaga' y en South Dakota, se estableció que no tenían los 'derechos y libertades de la gente normal.'” “La Corte Suprema de Estados Unidos, en la opinión del juez Oliver Wendall Holmes, defendiendo la constitucionalidad de una ley del Estado de Virginia, que autorizaba la esterilización obligatoria de las personas con discapacidad, afirmó que eran 'una amenaza.' El juez Holmes antepuso los intereses de “los mejores ciudadanos' del país (las personas sin discapacidad) en detrimento de quienes 'consumen la fuerza del Estado' (las personas con discapacidad), y para evitar 'ser llevados por la incompetencia' determinó: 'Es mejor para todo el mundo que, en vez de esperar el momento de ejecutar a sus hijos degenerados, por los crímenes que van a causar, o dejar que se mueran de hambre por ser imbéciles, la sociedad puede evitar la reproducción de quienes no son aptos.”

Alexander Gram. Bell, inventor del teléfono, investigó sobre la sordera concluyendo que era hereditaria y por ello propuso la prohibición del matrimonio para las personas sordas. Otro famoso implicado fue John Harvey Kellog (el de los cereales), que en 1906 creo la Fundación para la mejora de la Raza en su balneario de Battle Creek. Hata se daban cursos en universidades tan prestigiosas como Harvard o Columbia, y es que a principios del siglo XX en los Estados Unidos la eugenesia se consideraba una ciencia en toda regla, destinada a salvar a la humanidad de los problemas que le amenazaban.

Estos ejemplos nos sirven para darnos una idea del lenguaje que se usaba y de las opiniones incrustadas en una legislación diseñada para mantenerles separados de la “ciudadanía” y para disminuir “legalmente” los derechos de estas personas y participación en la comunidad. Estas leyes fueron revisadas o abolidas hace muy poco tiempo.

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4.4. El estudio eugenésico de Vermont

Entre los años 1920 y 1930 un grupo de científicos estadounidense tuvo un plan de eugenesia para eliminar del estado la sangre “degenerada” y reabastecer “la raza de los viejos pioneros”. Este grupo de científicos desarrollo el llamado “Estudio eugenésico de Vermont” durante 12 años para analizar “buenas” y “malas” familias” en el estado y hacer una lista con los que debían ser eliminados.
El informe pasó por los círculos políticos en aquella época, y llevó a que se aprobara una ley de esterilización en 1931. A través de dicha ley, fueron esterilizados varios cientos de ciudadanos pobres de zonas rurales del estado de Vermont, así como indios abenakis y otros grupos que los científicos no consideraban aptos para procrear. El estado de Virginia no estaba solo en la defensa de la eugenesia, la ciencia de la reproducción humana derivada del darwinismo social.
La idea era controlar la miseria de los pobres. Algunos estudios habían sugerido que la causa de los abusoso domésticos y del alcoholismo eran genes recesivos y la endogamia. Por lo tanto, con la reducción del número de bebés nacidos de padres enfermos o solteros, y mediante la atracción de pobladores, los científicos pensaron que podrían construir una sociedad más sana.
Los ciudadanos de Vermont parecían dispuestos a aceptar las soluciones eugenésicas. El doctor Henry Perkins de la Universidad de Vermont, propuso un “pedigrí de degeneración”. En 1931, el trabajo de Perkins hizo que Vermont se convirtiera en el trigésimo primer estado en aprobar una ley de esterilización para las personas con minusvalías o “los débiles mentales”. Los archivos no muestran el alacance del cumplimiento de esta política de esterilización ni cómo se presentaba la opción a sus candidatos. Las leyes se derogaron en los años 60 y 70.

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4.5. Las políticas de inmigración

“América debe conservarse americana. Las leyes biológicas demuestran que los nórdicos se deterioran al mezclarse con otras razas”. Calvin Coolidge Presidente de EEUU (1923-1929)

La historia de los EE.UU. es una historia de olas sucesivas de inmigración. En la década de los 40 la hambruna de la papa destruyó la tierra de los irlandeses. Una cuarta parte de la población murió de enfermedad y hambre, y muchos escaparon a los EE.UU. Aquí vivieron al fondo de la escala social, laborando como trabajadores serviles y sirvientes domésticos, y viendo en condiciones escuálidas. La población nativa los miraba con desprecio, y los consideraba menos limpios e higiénicos. Aun más, los irlandeses como los hispanos de hoy, fueron acusados de robarles el trabajo a los Norteamericanos. Este miedo y resentimiento llevó al famoso aviso puesto a menudo en las vitrinas de las tiendas: (“No Irish Need Apply”.) “No se emplea a los irlandeses”. El aviso era tan común que se abreviaba frecuentemente como “NINA”.
Otro grupo que llegó fueron los alemanes escapando de la inestabilidad política en su país. Al respecto Benjamín Franklin escribió lo siguiente:

“¿Por qué debemos sufrir a los del rústicos del Palatinado (alemanes) que llegan en enjambres a nuestra villas, y por juntarse en manadas establecen su idioma y sus maneras a la exclusión de las nuestras? ¿Por qué Pennsylvania, fundada por los ingleses, se debe convertir en una colonia de extranjeros, que rápidamente serán tan numerosos que nos germanizarán a nosotros en vez de que nosotros los anglifiquemos, y nunca adoptarán nuestro lenguaje y costumbres, nada más de que ellos puedan adquirir nuestra tez” Benjamín Franklin 1751 “Observaciones Concernientes al incremento de la Humanidad”.

En 1849 se formó en los Estados Unidos la Orden de la Star-Spangled Banner; sus metas incluían restricciones rígidas de inmigración y de deportación de “pordioseros”. Esta animosidad hacia los inmigrantes a menudo explotaba en violencia. Los irlandeses y los alemanes a menudo eran ultrajados por su catolicismo romano, y en 1834 un convento católico cerca de Boston fue quemado por una muchedumbre, seguido por ataques subsiguientes a las escuelas católicas e iglesias. En 1844, un motín de varios días en Filadelfia dejó trece ciudadanos muertos y cincuenta heridos. La violencia contra los católicos en la Coste Este era tan común que las compañías de seguros prácticamente rehusaban asegurarlos.
A principios del siglo XX, los recién llegados vienen del Sur y del Este de Europa. Italianos, polacos, judíos del Este de Europa, húngaros, albaneses, rumanos y lituanos entre otros.
Para principios del siglo XX estos prejuicios se habían desarrollado en una disparidad difundida y sofisticada sobre disparidades étnicas. La liga de Restricción de Inmigraciones, formada en el siglo XIX por graduados de Harvard, proclamaba la superioridad de la raza anglo-sajona o aria. Un fundador, Prescott F. May, preguntó retóricamente si los EE.UU sería habitada por una estirpe de británicos, alemanes y escandinavos, históricamente libres, enérgicos, progresistas, o por razas de eslavos, latinos y asiáticos (refiriéndose a los judíos), históricamente oprimidos, atávidos y estancados.
Estos movimientos anti-inmigrantes del siglo XX fueron eventualmente exitosos. En 1921, el gobierno pasó un Acto de Cuota de Emergencia, decretando que cada año, los EE.UU. aceptarían un número de inmigrantes de cualquier país igual al 3% del número que estuviera viviendo en los Estados Unidos en 1910. Esta ley fue rápidamente enmendada con el Acto de Cuota de Inmigración de 1924, que permitía un número igual al 2% de aquellos que viviesen en 1890. (un tiempo cuando pocos Europeos del Sur y del Este habían llegado). La nación tuvo éxito en guardarse de la inmigración de los nuevos Europeos “indeseables”.
Varios autores, notablemente Stephen Jay Gould, han afirmado repetidamente que las restricciones sobre la inmigración, aprobadas en los Estados Unidos durante los años 1920 (y derogadas en 1965) estuvieron motivadas por las metas de la eugenesia, en particular por el deseo de excluir a las razas consideradas inferiores del acervo genético nacional. Durante el comienzo del siglo XX, los Estados Unidos y Canadá empezaron a recibir un número muy superior de inmigrantes del sur y el este de Europa. Eugenecistas influyentes como Lothrop Stoddard y Harry Laughlin (quien fue designado como testigo experto por el Comité del Congreso para Inmigración y Naturalización en 1920) presentaban el argumento de que estas eran razas inferiores que contaminarían el acervo genético nacional si su número no se restringía. Se ha argumentado que esto movió a Canadá y los Estados Unidos a aprobar leyes que creaban una jerarquía de nacionalidades, clasificándolas desde los más deseables anglosajones y nórdicos hasta los inmigrantes chinos y japoneses, que a quienes casi se prohibió completamente entrar al país. Sin embargo, varias personas, incluyendo a Franz Samelson, Mark Snyderman y Richard Herrnstein, han argumentado que, basándose en el examen de los registros de los debates del Congreso sobre política de inmigración, no se dio virtualmente consideración alguna a estos factores. Según estos autores, las restricciones fueron primordialmente motivadas por el deseo de mantener la integridad cultural del país frente al fuerte influjo de los extranjeros. Esta interpretación, sin embargo, no es aceptada por la mayoría de los historiadores de la eugenesia.

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4.6. La eugenesia y el Estado (1890-1945)

Uno de los primeros defensores modernos de las ideas eugenésicas (antes de que fueran clasificadas como tales) fue Alexander Graham Bell. En 1881 Bell investigó la tasa de sordera en Martha's Vineyard, Massachusetts. De esto concluyó que la sordera era de naturaleza hereditaria y recomendó la prohibición del matrimonio con sordos («Memoria sobre la formación de un tipo de sordera en la raza humana») incluso a pesar de que él mismo estaba casado con una sorda. Como muchos otros de los primitivos eugenesistas, propuso controlar la inmigración con fines eugenésicos y advirtió que los colegios internos para sordos podrían considerarse posiblemente como lugares de cría de una raza humana sorda.
El primer investigador sobre eugénica en los Estados Unidos es el inventor Alexandre Gram. Bell, que en 1883 publicó un periódico sobre la fisiología de la sordomudez, en el cual insistía en la demostración de que la sordera congénita es debida a la herencia, que se propaga y aumenta por los matrimonios consanguíneos, por todo lo cual es de suma importancia el impedir los matrimonios entre personas cuyas familias se hallen afectas de sordera congénita en algunos de sus miembros.
En 1888 fundó en Washington el “Volta Bureau”, para el estudio de la sodera, que prestó grandes servicios a la ciencia de la herencia.
Aunque la eugenesia es hoy relacionada a menudo con el racismo, no siempre fue así: tanto W.E.B. DuBois como Marcus Garvey apoyaron la eugenesia o ideas similares como forma de reducir el sufrimiento de los afroamericanos y mejorar su estatura. Muchos métodos legales de eugenesia incluyeron leyes estatales contra la miscegenación o la prohibición de los matrimonios interraciales. La Corte Suprema de los Estados Unidos derogó estas leyes estatales en 1967 y declaró inconstitucionales las leyes antimiscegenación.
Otro eugenista implicado fue John Harvey Kellog (el de los cereales), que en 1906 creo la Fundación para la Mejora de la Raza en su balneario de Battle Creek. Películas, sermones en la Iglesia, capítulos enteros dedicados a la eugenesia en los libros de texto, concursos de familias en donde se premiaba a los mejores linajes y exhibiciones en donde se exaltaban los beneficios de los principios eugenésicos y se aterrorizaba a los presentes con las consecuencias desastrosas de la libre reproducción de las clases inferiores ("algunos nacen para ser una carga para el resto" decían...) fueron muy populares en su tiempo. Hasta se daban cursos en universidades tan prestigiosas como Harvard o Columbia, y es que a principios del siglo XX en los Estados Unidos la eugenesia se consideraba una ciencia en toda regla, destinada a salvar a la humanidad de los problemas que le amenazaban (aunque ya veremos a que problema se referían principalmente).
La Alemania nazi de Adolf Hitler fue famosa por los programas eugenésicos que intentaban mantener una raza alemana «pura» mediante una serie de medidas recogidas bajo la llamada «higiene racial». Entre otras actividades, los nazis realizaron extensivos experimentos en seres humanos vivos para comprobar sus teorías genéticas, yendo desde la simple medida de las características físicas a los horrendos experimentos efectuados por Josef Mengele y Otmar von Verschuer con gemelos en los campos de concentración. Durante los años 1930 y 1940, el régimen nazi esterilizó forzosamente a cientos de miles de personas a los que consideraba mental y físicamente «no aptos» (se estima que unas 400.000 entre 1934 y 1937). La escala del programa nazi provocó que los defensores estadounidenses de la eugenesia buscasen una ampliación del suyo, con alguna queja sobre que «los alemanes nos están ganando en nuestro propio juego». Los nazis fueron incluso más allá, matando decenas de miles de inválidos oficiales mediante programas obligatorios de «eutanasia».
También implantaron varias políticas eugenésicas positivas, otorgando premios a las mujeres arias que tenían un gran número de hijos y promoviendo un servicio en el que mujeres solteras «racialmente puras» eran fecundadas por oficiales de las SS (Lebensborn). Muchas de sus preocupaciones sobre la eugenesia y la higiene racial estuvieron también presentes en su exterminio sistemático de millones de personas «indeseables», incluyendo judíos, gitanos, testigos de Jehová y homosexuales durante el Holocausto (buena parte del equipo y los métodos de exterminio usados en los campos fueron desarrollados inicialmente en un programa de eutanasia). El alcance y la coacción de los programas eugenésicos alemanes, junto con el fuerte uso de la retórica eugenésica y la llamada «ciencia racial» durante todo el régimen, crearon una indeleble asociación cultural entre la eugenesia y el Tercer Reich en los años de posguerra.
El segundo mayor movimiento eugenésico se dio en los Estados Unidos. Comenzando con Connecticut en 1896, muchos estados aprobaron leyes sobre el matrimonio con criterios eugenésicos, prohibiendo casarse a cualquiera que fuese «epiléptico, imbécil o débil mental». En 1898 Charles B. Davenport, un prominente biólogo estadounidense, comenzó como director de una estación de investigación biológica situada en Cold Spring Harbor unos experimentos sobre la evolución de plantas y animales. En 1904, Davenport recibió fondos del Instituto Carnegie para fundar la Estación de Evolución Experimental. La Eugenics Record Office (’Oficina de Registro de Eugenesia’) abrió en 1910 mientras Davenport y Harry H. Laughlin empezaban a promocionar la eugenesia.

Diagrama de un árbol genealógico de La familia Kallikak destinado a ilustrar cómo «desliz ilícito» podía provocar una generación completa de «imbéciles».

Durante el siglo XX, los investigadores se vieron intrigados por la idea de que las enfermedades mentales podían transmitirse dentro de las familias y llevaron a cabo varios estudios para documentar la heredabilidad de enfermedades tales como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión. Desafortunadamente estos intereses terminaron asociados con el movimiento eugenista. A finales del siglo XIX y principios del XX se promulgaron leyes estatales para prohibir el matrimonio y forzar la esterilización de los enfermos mentales con el fin de evitar la «transmisión» de las enfermedades mentales a la siguiente generación. Estas leyes fueron ratificadas por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1927 y no fueron abolidas hasta mediados de siglo. Para 1945 unos 45.000 enfermos mentales habían sido esterilizados forzosamente.
En los años siguientes, la Eugenics Record Office reunió una enorme colección de árboles genealógicos y concluyó que quienes eran no aptos procedían de entornos económica y socialmente pobres. Eugenistas tales como Davenport, el psicólogo Henry H. Goddard y el conservacionista Madison Grant (todos muy respetados en su época) empezaron a presionar para lograr diversas soluciones políticas al problemas de los «no aptos». (Davenport abogaba por la restricción de la inmigración y la esterilización como métodos principales, Goddard recomendaba la segregación en su libro La familia Kallikak, y Grant era partidario de todo lo anterior y más, abrigando incluso la idea del exterminio.) Aunque su metodología y métodos de investigación se consideran actualmente muy defectuosos, en la época se consideró una investigación científica legítima. Tuvo sin embargo detractores científicos (notablemente Thomas Hunt Morgan, uno de los pocos mendelistas en criticar explícitamente la eugenesia), si bien la mayoría de ellos se centraron más en la primitiva metodología de los eugenesistas y en la consideración de casi cualquier característica humana como hereditaria, que en la idea de la eugenesia en sí.
La idea del «genio» y el «talento» fue también considerada por William Graham Sumner, un fundador de la American Sociological Society (actual American Sociological Association), quien mantenía que si el gobierno no interfería en la política social de laissez faire, surgiría una clase de genios en la cima del sistema de estratificación social, seguida de una clase de talentos. La mayor parte del resto de la sociedad caería en la clase de los mediocres. Aquellos que eran considerados anormales (retrasados mentales, minusválidos, etcétera) tenían un efecto negativo sobre el proceso social al consumir recursos necesarios. Deberían ser dejados solos para que se valiesen por sí mismo. Pero los de la clase de delincuentes (criminales, pervertidos, etcétera) deberían ser eliminados de la sociedad.

Demostración de antropometría en una exhibición de una conferencia sobre eugenesia de 1921.

Con la aprobación de la ley de inmigración Johnson-Reed, los eugenesistas jugaron por vez primera un papel protagonista en el debate del Congreso como expertos asesores sobre la amenaza de «linajes inferiores» procedentes del este y el sur de Europa. Esto redujo el número de inmigrantes del extranjero al 15% de años anteriores, al controlar el número de individuos «no aptos» que entraban al país. La nueva ley reforzó las anteriores que prohibían la mezcla racial en un intento por conservar el acervo genético. Las consideraciones eugenésicas también estuvieron tras la aprobación de leyes sobre el incesto en buena parte de los Estados Unidos y fueron usadas para justificar muchas leyes antimiscegenación.
Algunos estados esterilizaron a los «imbéciles» durante buena parte del siglo XX. La Corte Suprema de los Estados Unidos sentenció en el caso Buck contra Bell de 1927 que el estado de Virginia podía esterilizar a los considerados no aptos. La época más importante de esterilización eugenésica fue entre 1927 y 1963, cuando unas 64.000 personas fueron esterilizadas forzosamente bajo las leyes eugenésicas de los Estados Unidos. Un informe favorable sobre los resultados de la esterilización en California, con mucho el estado que más esterilizaciones realizó, fue publicado con formato de libro por el biólogo Paul Popenoe y sería ampliamente citado por el gobierno nazi como evidencia de que los programas masivos de esterilizaciones eran factibles y humanos. Cuando los dirigentes nazis fueron juzgados por crímenes de guerra en Núremberg tras la Segunda Guerra Mundial, justificaron las esterilizaciones masivas (unas 450.000 en menos de una década) citando a los Estados Unidos como sus inspiradores.

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4.7. Los Juke y los Kallikak: un estudio del delito, miseria, enfermedad, y herencia

Alrededor de principios de siglo, se desencadenó en los Estados Unidos un movimiento de teorías eugenésicas no científicas debido a los estudios sobre las familias Juke y Kallikak, así como también a la dificultad de asimilar la gran oleada de inmigraciones, que llegó hasta un millón de personas en 1910. El estudio Juke seguía la evolución de una estirpe familiar degenerada, a través de cinco generaciones de ladrones, prostitutas, degenerados de ladrones, prostitutas, degenerados y haraganes: todos ellos descendientes de un común antepasado conocido como Old Horror, le producto de un cruce entre un personaje colonial y una prostituta; por su parte, el propio personaje, al contraer matrimonio con una mujer de buena familia, dio lugar a un notable linaje de descendientes de alta calidad. La historia de Kallikak era de tipo similar. Ambos estudios pretendían demostrar que las generaciones tienden a seguir el patrón cedido por los padres. La herencia era considerada la única culpable, y las pruebas parecían demostrar la necesidad de leyes encaminadas a restringir la reproducción de las estirpes “degeneradas”.
En 1874 The Prison Association of New York (asociación de la prisión de Nueva York) le pidió que él examinara cárceles del condado. Dugdale fue sorprendido por la alta incidencia del parentesco entre los internos. Utilizando sus propios fondos extendió su investigación de los parentescos que vivía en y alrededor del condado de Ulster, Nueva Cork.
Al informe que presento lo nombro The Jukes. Que más tarde se publicaría con el nombre de The Jukes: a study in crime, pauperism, disease, and heredity. (Los Jukes un estudio del delito, miseria, enfermedad, y herencia.)
Dugdale estudio a 709 personas, 540 eran de la”sangre de Juke” y 169 de “sangre X” quienes se casaron con los Juke. Él estimaba que la familia de Juke consistiría en 1.200 personas y que era posible remontar todas las líneas hasta las 6 hermanas originales.
De los 709 que estudió, 180 habían estado en casas de pobres. Había habido 140 delincuentes, 60 ladrones habituales, 7 fueron condenados por asesinato; Habían habido 50 prostitutas, 40 mujeres con enfermedades venéreas que contagiaron a 440 personas y 142 son vagos y mal entretenidos.
Su estudio hace pensar que: a padres delincuentes, los hijos también los serán. Retrocede en el árbol genealógico y descubre que el fundador de esta familia es un alcohólico y la madre una prostituta. Sigue la genealogía de la familia Juke y establece que toda la familia es criminal.
¿Porque este error?
Por el mal uso del término “Jukeblood” (sangre de Juke) se creyó que el defendía una posición biológicamente determinista: la criminalidad se hereda.
Dugdale fue muy cauteloso en las conclusiones. El libro no demuestra la herencia de la criminalidad, sino que demuestra que la herencia con ciertas condiciones ambientales determina criminalidad.
Inclusive el movimiento eugenesico dijo que the jukes era un estudio acerca la degeneración hereditaria. Aunque Dugdale mismo lo haya dicho que considerar al libro como un estudio de la degeneración hereditaria era un error, ya que los Jukes (nombre ficticio de una familia real) no eran una sola familia sino varias.
Franklin H. Giddings, sociólogo, quién prologó “The Jukes” en la cuarta reimpresión en 1910, advirtió a sus lectores de una falsedad: “una impresión prevalece en “The Jukes”, que es una demostración de que la criminalidad se hereda,…no hay nada mas alejado que eso.” Giddings se refería a eugenésicos tales como Oscar McCulloch, S. Jordania de David, y Charles B. Davenport que habían demandado a Dugdale como uno se los suyos.
Como siempre sucede, “The Jukes” se convirtió en uno de esos trabajos citados probablemente más a menudo que leídos. Ésta es una razón de la resistencia de la interpretación eugenésica. Dugdale simplemente no era un eugenicista; “The Jukes” no era un tratado eugenésico. Él no abogó por el “mejoramiento de la raza”. Por el contrario, Richard L. Dugdale era un reformador de la salud pública.
Si bien el libro estimulo la discusión y condujo a muchos a estudiar la interacción de las "fuerzas de la herencia y del ambiente." También condujo al error a muchos criminólogos, entre ellos tales como Charles Loring y Charles Henderson que aplicaron la teoría de Dugdale a los comportamientos criminales, de embriaguez, y de holgazanería concluyendo que: Si los padres estuvieran implicados en estos comportamientos sus hijos serian muy probablemente también criminales, holgazanes y borrachos. Y dijeron estos que la prueba de esta hipótesis esta en los libros tales como la familia de Kallikak de Goddard, y the Jukes de Dugdale. El retraso mental (feeblemindedness) heredado era el principal culpable.


En 1874 The Prison Association of New York (asociación de la prisión de Nueva York) le pidió que él examinara cárceles del condado. Dugdale fue sorprendido por la alta incidencia del parentesco entre los internos. Utilizando sus propios fondos extendió su investigación de los parentescos que vivía en y alrededor del condado de Ulster, Nueva Cork.
Al informe que presento lo nombro The Jukes. Que más tarde se publicaria con el nombre de The Jukes: a study in crime, pauperism, disease, and heredity. (Los Jukes un estudio del delito, miseria, enfermedad, y herencia.)
Dugdale estudio a 709 personas, 540 eran de la”sangre de Juke” y 169 de “sangre X” quienes se casaron con los Juke. Él estimaba que la familia de Juke consistiría en 1.200 personas y que era posible remontar todas las líneas hasta las 6 hermanas originales.
De los 709 que estudió, 180 habían estado en casas de pobres. Había habido 140 delincuentes, 60 ladrones habituales, 7 fueron condenados por asesinato; Habian habido 50 prostitutas, 40 mujeres con enfermedades venereas que contagiaron a 440 personas y 142 son vagos y mal entretenidos.
Su estudio hace pensar que: a padres delincuentes, los hijos también los serán. Retrocede en el árbol genealógico y descubre que el fundador de esta familia es un alcohólico y la madre una prostituta. Sigue la genealogía de la familia Juke y establece que toda la familia es criminal.
¿Porque este error?
Por el mal uso del término “Jukeblood” (sangre de Juke) se creyó que el defendía una posición biológicamente determinista: la criminalidad se hereda.
Dugdale fue muy cauteloso en las conclusiones. El libro no demuestra la herencia de la criminalidad, sino que demuestra que la herencia con ciertas condiciones ambientales determina criminalidad.
Inclusive el movimiento eugenesico dijo que the jukes era un estudio acerca la degeneración hereditaria. Aunque Dugdale mismo lo haya dicho que considerar al libro como un estudio de la degeneración hereditaria era un error, ya que los Jukes (nombre ficticio de una familia real) no eran una sola familia sino varias.
Franklin H. Giddings, sociólogo, quién prologó “The Jukes” en la cuarta reimpresión en 1910, advirtió a sus lectores de una falsedad: “una impresión prevalece en “The Jukes”, que es una demostración de que la criminalidad se hereda,…no hay nada mas alejado que eso.” Giddings se refería a eugenésicos tales como Oscar McCulloch, S. Jordania de David, y Charles B. Davenport que habían demandado a Dugdale como uno se los suyos.
Como siempre sucede, “The Jukes” se convirtió en uno de esos trabajos citados probablemente más a menudo que leídos. Ésta es una razón de la resistencia de la interpretación eugenésica. Dugdale simplemente no era un eugenicista; “The Jukes” no era un tratado eugenésico. Él no abogó por el “mejoramiento de la raza”. Por el contrario, Richard L. Dugdale era un reformador de la salud pública.
Si bien el libro estimulo la discusión y condujo a muchos a estudiar la interacción de las "fuerzas de la herencia y del ambiente." También condujo al error a muchos criminólogos, entre ellos tales como Charles Loring y Charles Henderson que aplicaron la teoría de Dugdale a los comportamientos criminales, de embriaguez, y de holgazanería concluyendo que: Si los padres estuvieran implicados en estos comportamientos sus hijos serian muy probablemente también criminales, holgazanes y borrachos. Y dijeron estos que la prueba de esta hipótesis esta en los libros tales como la familia de Kallikak de Goddard, y the Jukes de Dugdale. El retraso mental (feeblemindedness) heredado era el principal culpable.

POSTULADOS

Él no abogó por el “mejoramiento de la raza”. Por el contrario, Richard L. Dugdale era un reformador de la salud pública.
Él dijo que en la “Juke Blood” (sangre de Juke) estaba la causa primaria del delito (predisposición al delito), el delito no esta en la sangre, solo la predisposición (causa primaria del delito).
Una de las causas de esa predisposición es por ejemplo la sífilis en las embarazadas que traeran desordenes psicológicos al nacidos de madres enfermas.. Se debe curar la sífilis en las madres embarazadas.
Arguyo que el trabajo físico podría fortificar el control sobre los impulsos.
Trató al hurto como acción económica racional. Si se tiene hambre y no hay trabajo, se debe robar.
El pensó que los desórdenes fisiológicos eran la principal causa de enfermedades sociales
El estudio del crimen y de la pobreza no era, en su opinión, una proposición sin esperanza como pareciera estar implicado por la idea del pecado original.
Él creyó que el comportamiento humano era reducible a dos causas: herencia y medio ambiente. Estas entidades eran cognoscibles a través de la ciencia y la voluntad del ser humano. Así, la reforma social podría alcanzar progreso duradero si se basaba sobre un conocimiento científico de la sociedad

CRITICA

Dugdale no hace un estudio de tipo social. No toma en cuenta la influencia del medio social donde se desenvuelve el individuo.
La miseria casi siempre rodea a la familia del delincuente, es esta miseria la que hace que sus componentes menores sigan el mismo curso de delincuencia.
Lo que se hereda es la predisposición criminal, aunque también aquí entra el factor social, aquí surge un problema, si los hijos no saben que su madre es prostituta o carterista, no necesariamente va a ser delincuente. Para que se conviertan en delincuentes para rece entra otro factor el contagio social, aunque no se ha comprobado.
Como otros de su día, Dugdale no hizo distinciones claras entre las fuentes somáticas, congénitas, y genéticas de desórdenes fisiológicos. Él clasificó los tres bajo categoría de la “sangre del Juke” como parte de una comprensión implícita de la herencia.
En pocos pasajes él asumiría implícitamente una relación causal que sugiere Mendel, aunque el estudio de Gregor Mendel sobre el color de los guisantes de jardín era probablemente desconocido a él.
El hecho de que Dugdale juzgara un comportamiento desde un punto de vista bastante etnocéntrico y que no tuvo en cuenta la fuerza de la cultura su análisis de problemas sociales. Hicieron de que se pensara que el era un determinista biológico o un hereditariano.

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